VIOLENCIA
domingo, 25 de enero de 2015
Violencia
La violencia1 es el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada,2 provocan o amenazan con hacer daño o sometimiento grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a una colectividad;3 o los afectan de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o las futuras.4 Puede producirse a través de acciones y lenguajes, pero también de silencios e inacciones.
Se trata de un concepto complejo que admite diversas matizaciones dependiendo del punto de vista desde el que se considere; en este sentido, su aplicación a la realidad depende en ocasiones de apreciaciones subjetivas
la violencia.
La violencia es un problema social que adquiere gran preocupación en la sociedad. Según la Organización Panamericana de la Salud, en el año 2000 murieron en el mundo 4400 personas por día, víctimas de la violencia. Asimismo por cada muerte se produce un número mucho mayor de lesiones y secuelas
Los accidentes, homicidios y suicidios son actos violentos que cobran víctimas, sobre todo entre los adolescentes y jóvenes, los cuales constituyen los grupos más vulnerables. La principal causa de muerte en estos grupos se debe fundamentalmente a causas vinculadas con la violencia.
El estudio sobre "Mortalidad por causas violentas en adolescentes y jóvenes de 10 a 24 años en la Argentina en el decenio 1991- 2000" llevado a cabo por la Dra. Serfaty y col., demostró que las muertes por causas violentas se incrementaron del 38% al 50% en los años estuDíados, siendo el sexo masculino quien tiene los más altos porcentajes. Así, en 1991, 5544 adolescentes y jóvenes entre 10 y 24 años fallecieron en la Argentina, mientras que en el año 2000 la cifra ascendió a 6686 por causas violentas.
Este estudio debe alertarnos, pues vivimos en una sociedad violenta, de modo tal que las autoridades nacionales, provinciales y todos como comunidad debemos actuar para poner freno a esta situación.
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Los resultados indican que la violencia infligida por la pareja (también denominada “violencia doméstica”) se halla extendida en todos los pases donde se realizó el Estudio. No obstante, se registraron numerosas variaciones entre países y entre entornos dentro de un mismo país. Si bien se observaron diferencias en función de la edad, el estado civil y el nivel de instrucción, estos factores sociodemográficos no explicaron las divergencias que se encontraron entre los distintos entornos.
El porcentaje de mujeres que habían tenido pareja alguna vez y que habían sufrido violencia física o sexual, o ambas, por parte de su pareja a lo largo de su vida oscilaba entre el 15% y el 71%, aunque en la mayoría de los entornos se registraron índices comprendidos entre el 24% y el 53%. Las mujeres japonesas eran las que habían experimentado menos violencia física o sexual, o ambas, inflingida por su pareja, mientras que el mayor número de experiencias violentas se registraba en entornos provinciales (fundamentalmente de población rural) en Bangladesh, Etiopía, Perú y la República Unida de Tanzanía. Sin embargo, incluso en Japón, cerca del 15% de las mujeres que habían tenido pareja alguna vez declaró haber sido objeto de violencia física o sexual, o ambas, en algn momento de su vida. En el último año, los porcentajes de mujeres que habían sido víctimas de violencia a manos de su pareja oscilaban entre un 4% en Japón y en Serbia y Montenegro y un 54% en Etiopía.
Raíces de la violencia.
El orgullo y la envidia. Si no admito que los demás son mejores que yo, o que tienen la razón que yo no poseo, trataré de destruirlos. Su superioridad es un reproche a mi mediocridad, y el Caín que llevamos dentro hace que matemos al inocente Abel.
La ambición del poder. Quien quiere imponer su ley y sobresalir, someter a los demás y dominar, no dudará en recurrir a cualquier medio, con tal de lograrlo.
La deseducación en el hogar. Cuando el niño siempre ve y oye gritos e insultos; cuando se le aconseja que no se deje, cuando se le compran juguetes de armas y guerras; cuando comprueba que gana quien es más agresivo, etc., es el hogar donde se preparan las nuevas generaciones de violentos.
La contaminación social. Si las conversaciones y consejos que escuchamos están muy marcados por la violencia; si los medios de comunicación insisten morbosamente en las notas rojas; si los programas de cine y televisión, incluso las caricaturas, están saturados de crímenes, asaltos y suspenso, será muy difícil sustraerse a este medio ambiente de violencia.
La Imitación y el deseo de sobresalir. Si en otros países o regiones hay pandillas de adolescentes y jóvenes; si se les da tanta publicidad a los terroristas y guerrilleros; si las películas presentan tan detalladamente la forma de robar y matar, cómo no sentir el atractivo de hacer algo semejante, aunque sea para salir del anonimato y llamar la atención.
Las Ideologías de odio. Cuántos maestros hacen gala de filosofías nihilistas y defienden sistemas que sostienen la violencia como único camino para conseguir el poder y la transformación social. Si a los jóvenes se les imparten sólo estas ideas, por qué extrañarnos de que después sean violentos... Y tan violenta es la ideología marxista como la capitalista.
La saturación de bienes materiales. Cuando a un niño se le da todo (a veces, como compensación por no darle cariño y no dedicarle tiempo); cuando a un joven se le facilitan todos los recursos económicos para que haga lo que quiera, es muy fácil que se tornen exigentes y violentos; que no se conformen con nada y destruyan las cosas; al fin que a ellos no les han costado.
El deseo de tener sin trabajar. Pobres y ricos quieren tener más y adquirir lo que la publicidad aconseja. Muchos no se contentan con tener lo necesario, como fruto de un trabajo honesto y constante. Quieren presumir y disfrutar, pero sin trabajar. Para ello, asaltan, roban, secuestran y destruyen a quien se les opone.
La Injusticia social. Cuando se ven tantos contrastes entre quienes tienen mucho y quienes carecen de todo; cuando los lujos de los poderosos son un insulto y una ofensa a los marginados; cuando los miserables observan los derroches de los juniors; cuando no todos tenemos las mismas oportunidades, es una tentación hacer uso de la violencia, bien como un resentimiento social, bien como una compensación de frustraciones.
La rebeldía contra el "orden establecido". Si un padre de familia es autoritario e injusto, es explicable que el hijo quiera defenderse como pueda. Si los gobernantes y las clases dirigentes solo piensan en sus intereses y los defienden con el ejército y la fuerza, no es de extrañar que los oprimidos recurran a la violencia, porque a veces aparece como el único camino para luchar por el cambio y por la defensa de sus legítimos derechos.
La vagancia y la búsqueda de sensaciones nuevas. Cuando los niños y los jóvenes reciben todo y no son educados para colaborar en el trabajo de la familia, sólo están ideando qué hacer. Y como algunos ya han pasado por las experiencias del sexo, del alcohol e incluso de la droga, buscan algo nuevo y excitante, como es robar, destruir y hasta matar.
La ausencia de Dios. Cuando se prescinde de Dios; cuando se ignoran o se desprecian sus criterios y valores; cuando los padres son los primeros en no seguir los caminos del Evangelio; cuando las escuelas atacan todo lo que huela a religión, el ser humano se constituye en absoluto y destruye todo cuanto se oponga a sus instintos.
La violencia, pues, está dentro de nosotros mismos; está en la familia y en la escuela; está en el medio ambiente y en todo. Y es tan fuerte su influencia, que sólo con la fuerza de Jesús y de su Evangelio se puede contrarrestar.
sábado, 24 de enero de 2015
Violencia en el noviazgo
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La violencia1 es el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada,2 provocan o amenazan con hacer daño o sometimiento grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a una colectividad;3 o los afectan de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o las futuras.4 Puede producirse a través de acciones y lenguajes, pero también de silencios e inacciones.
Se trata de un concepto complejo que admite diversas matizaciones dependiendo del punto de vista desde el que se considere; en este sentido, su aplicación a la realidad depende en ocasiones de apreciaciones subjetivas.
Etimología[editar]
La violencia fue asociada desde tiempos muy remotos a la idea de la fuerza física y el poder. Los romanos llamaban vis, vires a esa fuerza, al vigor que permite que la voluntad de uno se imponga sobre la de otro. Vis tempestatis se llama en latín el ‘vigor de una tempestad’. En el Código de Justiniano se habla de una ‘fuerza mayor, que no se puede resistir’ (vis magna cui resisti non potest).
Vis dio lugar al adjetivo violentus que, aplicado a cosas, se puede traducir como ‘violento’, ‘impetuoso’, ‘furioso’, ‘incontenible’, y cuando se refiere a personas, como ‘fuerte’, ‘violento’, ‘irascible’. De violentus se derivaron violare --con el sentido de ‘agredir con violencia’, ‘maltratar’, ‘arruinar’, ‘dañar’-- y violentia, que significó ‘impetuosidad’, ‘ardor’ (del sol), ‘rigor’ (del invierno), así como ‘ferocidad’, ‘rudeza’ y ‘saña’.
Cabe agregar que vis, el vocablo latino que dio lugar a esta familia de palabras, proviene de la raíz prehistórica indoeuropea wei-, ‘fuerza vital’.
Concepto[editar]
El elemento esencial en la violencia es el daño, tanto físico como psicológico. Este puede manifestarse de múltiples maneras (por ejemplo, los estímulos nocivos de los que depende) y asociado igualmente, a variadas formas de destrucción: lesiones físicas, humillaciones, amenazas, rechazo, etc.
Es destacable también el daño (en forma de desconfianza o miedo) sobre el que se construyen las relaciones interpersonales, pues está en el origen de los problemas en las relaciones grupales, bajo formas como la polarización, el resentimiento, el odio, etc., que, a su vez, perjudica las redes sociales y de comunidad.
Otro aspecto de la violencia que hay que tener en cuenta es que no necesariamente se trata de algo consumado y confirmado; la violencia puede manifestarse también como una amenaza sostenida y duradera, causante de daños psicológicos quienes la padecen y con repercusiones negativas en la sociedad.
En otro orden de cosas, cuando la violencia es la expresión contingente de algún conflicto social puede darse de manera espontánea, sin una planificación previa minuciosa.
La violencia puede además ser encubierta o abierta; estructural o individual.
Es un comportamiento deliberado, que provoca, o puede provocar, daños físicos o psicológicos a otros seres, y se asocia, aunque no necesariamente, con laagresión física, ya que también puede ser psicológica, emocional o política, a través de amenazas, ofensas o acciones. Algunas formas de violencia son sancionadas por la ley o por la sociedad, otras son crímenes. Distintas sociedades aplican diversos estándares en cuanto a las formas de violencia que son o no son aceptadas.
Por norma general, se considera violenta a la persona irrazonable, que se niega a dialogar y se obstina en actuar pese a quien pese, y caiga quien caiga. Suele ser de carácter dominantemente egoísta, sin ningún ejercicio de la empatía. Todo lo que viola lo razonable es susceptible de ser catalogado como violento si se impone por la fuerza.[cita requerida]
Existen varios tipos de violencia, incluyendo el abuso físico, el abuso psíquico y el abuso sexual. Sus causas pueden variar, las cuales dependen de diferentes condiciones, como las situaciones graves e insoportables en la vida del individuo, la falta de responsabilidad por parte de los padres, la presión del grupo al que pertenece el individuo (lo cual es muy común en las escuelas) y el resultado de no poder distinguir entre la realidad y la fantasía.
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