domingo, 25 de enero de 2015

Tipos de violencia


La violencia contra las mujeres es todo acto cometido contra el sexo femenino y puede tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico; es decir, la violencia contra la mujer es toda acción violenta que recibe una mujer por el simple hecho de serlo dañándola ya sea física o emocionalmente.  La violencia contra la mujer es un problema de salud pública y es considerada un delito.
Los cuatro tipos de violencia que existen son:
  • Física
  • Psicológica-Emocional
  • Sexual
  • Económica Patrimonial
 Los ámbitos donde se presenta la violencia contra la mujer son:
  • Pareja
  • Familia
  • Escolar-Educativo
  • Laboral
  • Comunidad
  • Institucional
Tipos de violencia y sus características
Fisica
Causa daño visible o no en la mujer, hace uso de la fuerza física, o de algún objeto o arma.
Manifestaciones:
  • Empujar o aventar.
  • Escupir.
  • Jalar el cabello, despeinar.
  • Golpear con manos, codos o cabeza, abofetear.
  • Patear.
  • Lanzar objetos a la persona con el fin de herirla.
  • Usar objetos o armas de fuego y punzo-cortantes para golpear o agredir.
  • Tratar de ahorcar o asfixiar, etc.
Psicológica-Emocional
Daña la estabilidad psicológica o emocional de la mujer.
Manifestaciones:
  • Amenazas verbales, insultos, ofensas, gestos, gritos, humillaciones, etc.
  • Desprecio, indiferencia y falta de atención.
  • Negligencia y/o abandono.
  • Acoso y hostigamiento.
  • Comparaciones destructivas y/o difamación.
  • Rechazo, discriminación por género.
  • Privación de la libertad o privacidad.
  • Enojo por incumplimiento de tareas consideradas propias de la mujer, etc.
Sexual
Incluye los actos que se ejercen directamente sobre el cuerpo y la sexualidad de la mujer.
Manifestaciones:
  • Presión para tener relaciones sexuales no deseadas.
  • No usar ni permitir el uso de preservativos aún cuando ella lo pida.
  • Contagiarla con Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).
  • Obligarla a realizar o recibir tocamientos sexuales no deseados.
  • Durante el acto sexual obligar a la mujer a prácticas no pedidas ni deseadas.
  • Obligarla a prostituirse o a tener relaciones sexuales con otras personas.
  • Violación sexual, etc.
Económica-Patrimonial
Acto que se ejerce contra el ingreso económica y/o pertenencias de la víctima.
Manifestaciones:
  • Amenazas verbales que atenten contra el bienestar económico de la familia.
  • El hombre controla el dinero y toma las decisiones económicas.
  • Obligar a la mujer a trabajar para aportar a la economía familiar.
  • Privación o destrucción de los vienes personales y materiales pertenecientes a la mujer.
  • Negar el derecho de la mujer a trabajar para aportar a la economía familiar, etc.
  • Que el hombre disponga de dinero o las pertenencias de la mujer sin su consentimiento u obligándola.






 

Violencia



La violencia1 es el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada,2 provocan o amenazan con hacer daño o sometimiento grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a una colectividad;3 o los afectan de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o las futuras.4 Puede producirse a través de acciones y lenguajes, pero también de silencios e inacciones.
Se trata de un concepto complejo que admite diversas matizaciones dependiendo del punto de vista desde el que se considere; en este sentido, su aplicación a la realidad depende en ocasiones de apreciaciones subjetivas

 
  
la violencia.

La violencia es un problema social que adquiere gran preocupación en la sociedad. Según la Organización Panamericana de la Salud, en el año 2000 murieron en el mundo 4400 personas por día, víctimas de la violencia. Asimismo por cada muerte se produce un número mucho mayor de lesiones y secuelas

Los accidentes, homicidios y suicidios son actos violentos que cobran víctimas, sobre todo entre los adolescentes y jóvenes, los cuales constituyen los grupos más vulnerables. La principal causa de muerte en estos grupos se debe fundamentalmente a causas vinculadas con la violencia.

El estudio sobre "Mortalidad por causas violentas en adolescentes y jóvenes de 10 a 24 años en la Argentina en el decenio 1991- 2000" llevado a cabo por la Dra. Serfaty y col., demostró que las muertes por causas violentas se incrementaron del 38% al 50% en los años estuDíados, siendo el sexo masculino quien tiene los más altos porcentajes. Así, en 1991, 5544 adolescentes y jóvenes entre 10 y 24 años fallecieron en la Argentina, mientras que en el año 2000 la cifra ascendió a 6686 por causas violentas.

Este estudio debe alertarnos, pues vivimos en una sociedad violenta, de modo tal que las autoridades nacionales, provinciales y todos como comunidad debemos actuar para poner freno a esta situación.

Los resultados indican que la violencia infligida por la pareja (también denominada “violencia doméstica”) se halla extendida en todos los pases donde se realizó el Estudio. No obstante, se registraron numerosas variaciones entre países y entre entornos dentro de un mismo país. Si bien se observaron diferencias en función de la edad, el estado civil y el nivel de instrucción, estos factores sociodemográficos no explicaron las divergencias que se encontraron entre los distintos entornos.

El porcentaje de mujeres que habían tenido pareja alguna vez y que habían sufrido violencia física o sexual, o ambas, por parte de su pareja a lo largo de su vida oscilaba entre el 15% y el 71%, aunque en la mayoría de los entornos se registraron índices comprendidos entre el 24% y el 53%. Las mujeres japonesas eran las que habían experimentado menos violencia física o sexual, o ambas, inflingida por su pareja, mientras que el mayor número de experiencias violentas se registraba en entornos provinciales (fundamentalmente de población rural) en Bangladesh, Etiopía, Perú y la República Unida de Tanzanía. Sin embargo, incluso en Japón, cerca del 15% de las mujeres que habían tenido pareja alguna vez declaró haber sido objeto de violencia física o sexual, o ambas, en algn momento de su vida. En el último año, los porcentajes de mujeres que habían sido víctimas de violencia a manos de su pareja oscilaban entre un 4% en Japón y en Serbia y Montenegro y un 54% en Etiopía.
Raíces de la violencia.
El orgullo y la envidia. Si no admito que los demás son mejores que yo, o que tienen la razón que yo no poseo, trataré de destruirlos. Su superioridad es un reproche a mi mediocridad, y el Caín que llevamos dentro hace que matemos al inocente Abel.
La ambición del poder. Quien quiere imponer su ley y sobresalir, someter a los demás y dominar, no dudará en recurrir a cualquier medio, con tal de lograrlo.
La deseducación en el hogar. Cuando el niño siempre ve y oye gritos e insultos; cuando se le aconseja que no se deje, cuando se le compran juguetes de armas y guerras; cuando comprueba que gana quien es más agresivo, etc., es el hogar donde se preparan las nuevas generaciones de violentos.
La contaminación social. Si las conversaciones y consejos que escuchamos están muy marcados por la violencia; si los medios de comunicación insisten morbosamente en las notas rojas; si los programas de cine y televisión, incluso las caricaturas, están saturados de crímenes, asaltos y suspenso, será muy difícil sustraerse a este medio ambiente de violencia.
La Imitación y el deseo de sobresalir. Si en otros países o regiones hay pandillas de adolescentes y jóvenes; si se les da tanta publicidad a los terroristas y guerrilleros; si las películas presentan tan detalladamente la forma de robar y matar, cómo no sentir el atractivo de hacer algo semejante, aunque sea para salir del anonimato y llamar la atención.
Las Ideologías de odio. Cuántos maestros hacen gala de filosofías nihilistas y defienden sistemas que sostienen la violencia como único camino para conseguir el poder y la transformación social. Si a los jóvenes se les imparten sólo estas ideas, por qué extrañarnos de que después sean violentos... Y tan violenta es la ideología marxista como la capitalista.
La saturación de bienes materiales. Cuando a un niño se le da todo (a veces, como compensación por no darle cariño y no dedicarle tiempo); cuando a un joven se le facilitan todos los recursos económicos para que haga lo que quiera, es muy fácil que se tornen exigentes y violentos; que no se conformen con nada y destruyan las cosas; al fin que a ellos no les han costado.
El deseo de tener sin trabajar. Pobres y ricos quieren tener más y adquirir lo que la publicidad aconseja. Muchos no se contentan con tener lo necesario, como fruto de un trabajo honesto y constante. Quieren presumir y disfrutar, pero sin trabajar. Para ello, asaltan, roban, secuestran y destruyen a quien se les opone.
La Injusticia social. Cuando se ven tantos contrastes entre quienes tienen mucho y quienes carecen de todo; cuando los lujos de los poderosos son un insulto y una ofensa a los marginados; cuando los miserables observan los derroches de los juniors; cuando no todos tenemos las mismas oportunidades, es una tentación hacer uso de la violencia, bien como un resentimiento social, bien como una compensación de frustraciones.
La rebeldía contra el "orden establecido". Si un padre de familia es autoritario e injusto, es explicable que el hijo quiera defenderse como pueda. Si los gobernantes y las clases dirigentes solo piensan en sus intereses y los defienden con el ejército y la fuerza, no es de extrañar que los oprimidos recurran a la violencia, porque a veces aparece como el único camino para luchar por el cambio y por la defensa de sus legítimos derechos.
La vagancia y la búsqueda de sensaciones nuevas. Cuando los niños y los jóvenes reciben todo y no son educados para colaborar en el trabajo de la familia, sólo están ideando qué hacer. Y como algunos ya han pasado por las experiencias del sexo, del alcohol e incluso de la droga, buscan algo nuevo y excitante, como es robar, destruir y hasta matar.
La ausencia de Dios. Cuando se prescinde de Dios; cuando se ignoran o se desprecian sus criterios y valores; cuando los padres son los primeros en no seguir los caminos del Evangelio; cuando las escuelas atacan todo lo que huela a religión, el ser humano se constituye en absoluto y destruye todo cuanto se oponga a sus instintos.
La violencia, pues, está dentro de nosotros mismos; está en la familia y en la escuela; está en el medio ambiente y en todo. Y es tan fuerte su influencia, que sólo con la fuerza de Jesús y de su Evangelio se puede contrarrestar.

sábado, 24 de enero de 2015


Violencia en el noviazgo


Según la Organización Mundial de la Salud, 3 de cada 10 adolescentes denuncian que sufren violencia en el noviazgo. Por otro lado muchas de las mujeres que son maltratadas durante el matrimonio vivieron violencia en el noviazgo.
En nuestro país el 76 por ciento de los mexicanos de entre 15 y 24 años con relaciones de pareja, han sufrido agresiones psicológicas, 15% han sido víctima de violencia física y 16 por ciento han vivido al menos una experiencia de ataque sexual. (Datos obtenidos de la encuesta realizada por el Instituto Mexicano de la Juventud).

Los estudios realizados indican:
- La edad en que son más vulnerables a la violencia es en la adolescencia.
- Es una situación que se mantiene en silencio porque la gran mayoría considera que son conductas normales, que no aumentarán y no se atreven a denunciar.
- Es más común que la ejerzan los hombres, sin embargo las mujeres también utilizan formas de control como la manipulación y el chantaje.
- Puede darse al poco tiempo de iniciar el noviazgo, después de algunos meses o años y seguramente continuará en caso de que lleguen a casarse.
- Esta situación se da en todos los estratos sociales aunque es mayor en las áreas urbanas.
- Una pareja violenta es muy probable que tenga antecedentes de violencia en su familia y su conducta no cambiará espontáneamente.
- Inicia con la violencia psicológica después se pasa a la física y luego a la sexual.
No te insulta o te golpea porque te ama

La violencia en una relación de pareja se refiere a toda acción u omisión que daña tanto física, emocional como sexualmente, con el fin de dominar y mantener el control sobre la otra persona. Para ello se pueden utilizar distintas estrategias que van desde el ataque a su autoestima, los insultos, el chantaje, la manipulación sutil o los golpes.
Al principio algún comentario incómodo, un jaloneo o una bofetada pueden parecer como parte del juego entre los dos, pero luego puede tomar dimensiones tan grandes que incluso se llega a la hospitalización o la muerte.
La pareja no se da cuenta de la situación que está viviendo porque hay factores a su alrededor que les impiden ver el rumbo que lleva la relación; el estar enamorados no les permite pensar objetivamente por lo que no se dan cuenta que están ejerciendo violencia sobre su pareja o son víctimas de esta.
Cuando nos enamoramos idealizamos a nuestra pareja y nos creemos capaces de superar esa "mala racha", tolerarla e incluso perdonar "sus arrebatos", porque después de todo pensamos que si nos tratan o tratamos de cierta manera es por amor, sin embargo es preciso tener en cuenta que los novios no deben confundir maltrato y ofensas con amor e interés por la pareja.
Cómo se manifiesta la violencia en el noviazgo

Para saber si tu relación es violenta simplemente debes analizar cómo te sientes cuando estás a su lado; es decir te sientes libre de comentar o hacer cualquier cosa, o tienes que cuidarte de tus comentarios y comportamientos porque temes que en cualquier momento se enoje y se ponga agresivo(a).
Otra forma es analizar si en tu relación se encuentran ciertos comportamientos que normalmente se repiten, por ejemplo:
1ra etapa: Tu pareja se tensa constantemente, su tensión se acumula y crece tanto que insulta y reprocha.
2da etapa: Te agrede física y/o emocionalmente sin poder controlarse.
3ra etapa: Busca la reconciliación, dice arrepentirse, promete que va a cambiar y te llena de obsequios y se muestra muy complaciente.
Cuando este ciclo sucede más de una vez en la relación o la pareja tiene episodios de agresión que aparecen de la nada, se está ante un caso de violencia que debe ser detenido y atendido.
Actitudes violentas

Físicas
  • Empujones.
  • Arañazos.
  • Puntapiés.
  • Bofetadas.
  • Puñetazos.
  • Mordeduras.
  • Estrangulamiento.
  • Agresiones con armas.
Violencia emocional


  • Insultos.
  • Gritos
  • Amenazas.
  • Intimidaciones.
  • Castigos.
  • Sometimiento.
  • Chantajes.
Violencia sexual

El tipo más frecuente de esta agresión es la llamada violación por confianza, sucede cuando la pareja es presionada a tener actividad sexual; luego de insinuaciones, chantajes y amenazas, finalmente la pareja logra que acepte sostener relaciones sexuales con ella, aún en contra de sus deseos.
Otros comportamientos que son signo de que tu pareja está siendo violenta son:

  • Controla todo lo que haces y exige explicaciones. Quiere saber con lujo de detalles a dónde vas, dónde estuviste, con quiénes te encontraste o a quiénes vas a ver, los horarios y el tiempo que permaneciste en cada lugar, cuánto tiempo estarás fuera, el horario de regreso, etc. Y para comprobar que dices la verdad te llama constantemente.
  • Revisa tus pertenencias, tu diario, celular o correo electrónico para conocer "la verdad".
  • Vigila, critica o pretende que cambies tu manera de vestir, de peinarte, de maquillarse (para la mujer), de hablar o de comportarte.
  • Presiona para que hagas dietas o ejercicio.
  • Te hace sentir menos al compararte con otras personas.
  • Te prohíbe, amenaza o manipula con respecto a los estudios, el trabajo, las costumbres, las actividades o las relaciones que desarrollas.
  • Limita y trata de acabar la relación que tienes con los parientes, los amigos, los vecinos, los compañeros de estudio o trabajo; ya que no confía en que puedan ser una buena influencia para ti.
  • Tu pareja decide cuando verse, a qué hora, dónde, tipos de salidas, etc.; todo de acuerdo a su conveniencia.
  • Si le preguntas o le pides alguna explicación, se exalta, culpa a los demás por estar en contra de su relación, pero jamás responde a su conducta.
  • Se niega a conversar o a discutir con franqueza acerca de los conflictos o los desacuerdos de la pareja.
  • Coquetea con otras personas delante de ti o en secreto.
  • Es una persona agradable, simpática y respetuosa con los demás pero totalmente diferente contigo.
  • Tiende a hacer escándalos en público o en privado por cualquier causa.
  • Se enoja y te hace la ley del hielo (no te habla) por mucho tiempo.
  • Te provoca miedo por sus reacciones.
  • Ha habido agresión física: Jalón de pelo, empujones, cachetadas, etc.
  • Te ha tocado, besado o acariciado sin consentimiento.
  • Te ha presionado para tener relaciones sexuales.
Consecuencias


  • Depresión que te puede llevar e pensar en el suicidio.
  • Aislamiento.
  • Fracaso escolar o deficiente en el rendimiento laboral.
  • Trastornos en la alimentación.
  • Trastorno en el sueño.
  • Adicción.
  • Embarazos no deseados.
  • Infecciones de transmisión sexual.
  • Agresiones físicas que pueden atentar contra tú salud física y emocional.

¿Qué hacer?
Si estás ante un caso de violencia en tu relación de pareja, debes saber que el problema es estrictamente de la persona violenta, tiene que ver con su historia y no con lo que hagas o dejes de hacer.
En el noviazgo la violencia es muy sutil y va creciendo poco a poco con el tiempo, de hecho las personas sin darse cuenta y al vivir en un entorno violento, frecuentemente aprenden a relacionarse de esta manera.
Siempre estás a tiempo, haz un alto y busca entender lo que está pasando, toma las decisiones necesarias como alejarte, pedir ayuda a un profesional especializado y denunciar.
Que no se te olvide que las conductas que son violentas para nada enriquecen ni estimulan tu relación, al contrario la enferman. No es válido pensar "sólo estamos jugando", "me cela porque me quiere", "me dice cómo vestirme porque se preocupa por mí", "Me vigila todo el tiempo, porque no quiere que me pase nada" o "Me golpeó porque yo lo provoqué".
Y recuerda

- Da pero también exige respeto.
- El noviazgo es para conocerse y disfrutarse no para temer, manipular, ni lastimar.
- Tú tienes el poder para decidir sobre tu felicidad, sobre a quién debes amar y sobre tu sexualidad, nadie debe obligarte ni someterte.
VRF
La violencia1 es el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada,2 provocan o amenazan con hacer daño o sometimiento grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a una colectividad;3 o los afectan de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o las futuras.4 Puede producirse a través de acciones y lenguajes, pero también de silencios e inacciones.
Se trata de un concepto complejo que admite diversas matizaciones dependiendo del punto de vista desde el que se considere; en este sentido, su aplicación a la realidad depende en ocasiones de apreciaciones subjetivas.



Etimología[editar]

La violencia fue asociada desde tiempos muy remotos a la idea de la fuerza física y el poder. Los romanos llamaban vis, vires a esa fuerza, al vigor que permite que la voluntad de uno se imponga sobre la de otro. Vis tempestatis se llama en latín el ‘vigor de una tempestad’. En el Código de Justiniano se habla de una ‘fuerza mayor, que no se puede resistir’ (vis magna cui resisti non potest).
Vis dio lugar al adjetivo violentus que, aplicado a cosas, se puede traducir como ‘violento’, ‘impetuoso’, ‘furioso’, ‘incontenible’, y cuando se refiere a personas, como ‘fuerte’, ‘violento’, ‘irascible’. De violentus se derivaron violare --con el sentido de ‘agredir con violencia’, ‘maltratar’, ‘arruinar’, ‘dañar’-- y violentia, que significó ‘impetuosidad’, ‘ardor’ (del sol), ‘rigor’ (del invierno), así como ‘ferocidad’, ‘rudeza’ y ‘saña’.
Cabe agregar que vis, el vocablo latino que dio lugar a esta familia de palabras, proviene de la raíz prehistórica indoeuropea wei-, ‘fuerza vital’.

Concepto[editar]

El elemento esencial en la violencia es el daño, tanto físico como psicológico. Este puede manifestarse de múltiples maneras (por ejemplo, los estímulos nocivos de los que depende) y asociado igualmente, a variadas formas de destrucción: lesiones físicas, humillaciones, amenazas, rechazo, etc.
Es destacable también el daño (en forma de desconfianza o miedo) sobre el que se construyen las relaciones interpersonales, pues está en el origen de los problemas en las relaciones grupales, bajo formas como la polarización, el resentimiento, el odio, etc., que, a su vez, perjudica las redes sociales y de comunidad.
Otro aspecto de la violencia que hay que tener en cuenta es que no necesariamente se trata de algo consumado y confirmado; la violencia puede manifestarse también como una amenaza sostenida y duradera, causante de daños psicológicos quienes la padecen y con repercusiones negativas en la sociedad.
En otro orden de cosas, cuando la violencia es la expresión contingente de algún conflicto social puede darse de manera espontánea, sin una planificación previa minuciosa.
La violencia puede además ser encubierta o abierta; estructural o individual.
Es un comportamiento deliberado, que provoca, o puede provocar, daños físicos o psicológicos a otros seres, y se asocia, aunque no necesariamente, con laagresión física, ya que también puede ser psicológica, emocional o política, a través de amenazas, ofensas o acciones. Algunas formas de violencia son sancionadas por la ley o por la sociedad, otras son crímenes. Distintas sociedades aplican diversos estándares en cuanto a las formas de violencia que son o no son aceptadas.
Por norma general, se considera violenta a la persona irrazonable, que se niega a dialogar y se obstina en actuar pese a quien pese, y caiga quien caiga. Suele ser de carácter dominantemente egoísta, sin ningún ejercicio de la empatía. Todo lo que viola lo razonable es susceptible de ser catalogado como violento si se impone por la fuerza.[cita requerida]
Existen varios tipos de violencia, incluyendo el abuso físico, el abuso psíquico y el abuso sexual. Sus causas pueden variar, las cuales dependen de diferentes condiciones, como las situaciones graves e insoportables en la vida del individuo, la falta de responsabilidad por parte de los padres, la presión del grupo al que pertenece el individuo (lo cual es muy común en las escuelas) y el resultado de no poder distinguir entre la realidad y la fantasía.