La violencia,
medio que debiera estar ya desterrado en una sociedad
civilizada, sigue actuando entre nosotros como si fuera el
único medio, por medio del cual unos pocos hacen
oír su voz, mientras que la mayoría, perjudicada,
ha de seguir aguantando.
No cabe duda que la violencia en
la familia es
la base de tanta violencia. Se ve a diario como madres y padres
dañan tanto física como
psicológicamente, dando un ejemplo a sus hijos, futuras
personas violentas.
Si no tomamos conciencia cada
uno de nosotros de la violencia que generamos en nuestra , en
nuestro trabajo, en la calle o donde sea que convivamos, no
podemos contribuir a que cese tanta violencia en este país
tan reprimido.
Otro caso penoso es que los adolescentes
de nuestro país están actuando de una forma
vandálica, esto se debe a la formación, a la falta
de amor que hay
en sus casas, a la falta de conocimientos que le permitan razonar
que ponerse una "capucha" y salir a cometer actos inhumanos no es
debido.
Está claro y da lástima, que ya ni en
nuestro podemos estar confiados y protegidos de cualquier
delincuente.
LA VIOLENCIA EN
LAS ETAPAS DE LA VIDA
La violencia tiene un efecto profundo sobre la mujer. Empieza
antes del nacimiento, en algunos países, con abortos
selectivos según el sexo. O al
nacer, cuando los padres desesperados por tener un hijo
varón pueden matar a sus bebés del sexo femenino.
Y sigue afectando a la mujer a lo largo
de su vida. Todos los años, millones de niñas son
sometidas a la mutilación de sus genitales. Las
niñas tienen mayor probabilidad que
sus hermanos de ser violadas o agredidas sexualmente por miembros
de su familia, por
personas en posiciones de poder o
confianza, o por personas ajenas. En algunos países,
cuando una mujer soltera o
adolescente es violada, puede ser obligada a contraer matrimonio con su
agresor, o ser encarcelada por haber cometido un acto
"delictivo". La mujer que
queda embarazada antes del matrimonio puede
ser golpeada, condenada al ostracismo o asesinada por sus
familiares, aunque el embarazo sea
producto de
una violación.
Después del matrimonio, el riesgo mayor de
violencia para la mujer sigue habitando en su propio hogar, donde
su esposo y, a veces la familia
política,
puede agredirla, violarla o matarla. Cuando la mujer queda
embarazada, envejece o padece discapacidad
mental o física,
es más vulnerable al ataque.
La mujer que está lejos del hogar, encarcelada o
aislada de cualquier forma es también objeto de
agresión violenta. Durante un conflicto
armado, las agresiones contra la mujer aumentan, tanto de parte
de las fuerzas hostiles como de las "aliadas".
Cuando hablamos de violencia creemos que solo es "dar
golpes’’, pero estamos equivocados. Existen varios
tipos de violencias, entre ellos podemos citar:
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